El dardo para Joaquín

Joaquín se acerca y sostiene al vagabundo para que no golpee el suelo y siente que el cuerpo está más frío de lo normal.
El hombre intenta decir una advertencia final con esfuerzo y su voz sale como un susurro forzado.
Joaquín alcanza a entender las palabras hombre y parche.
En ese instante, Joaquín siente un pinchazo en el brazo y un dolor pequeño. Un segundo dardo queda clavado en su piel y el mundo se inclina como si perdiera equilibrio.
La vista de Joaquín comienza a nublarse. Joaquín intenta moverse, pero sus piernas se vuelven pesadas y la fuerza lo abandona.

Joaquín escucha pasos firmes acercándose desde la acera, y las voces suenan calmadas y serias.
Trata de memorizar detalles, pero los recuerdos se desvanecen, como si su mente desapareciera.
El ruido de la ciudad va disminuyendo poco a poco, al punto de estar en un silencio absoluto.
Aun así intenta resistir porque quiere ver las caras de los responsables y aprieta los dientes con fuerza.
Antes de perder totalmente el conocimiento, no puede evitar sentirse furioso por la situación en la que se metió.
El sentimiento de ira junto con la adrenalina le permitieron a Joaquín permanecer despierto para tomar una decisión.

Visión borrosa por el dardo

¿Qué hace Joaquín?

Opción A: Resistir Opción B: Rendirse