Camino al trabajo

Joaquín se levanta estresado, cambiandose de ropa apurado y saliendo de su casa sin si quiera poder desayunar.
El entorno de la ciudad tampoco resulta muy agradable para Joaquin. La calle está saturada por el ruido de los carros y la gente amontada que lo obliga a intentar no chocar con nadie mientras avanza.
Él intenta concentrarse en su rutina y en lo que debe hacer al llegar,pero su mente llena de preocupaciones solo hace que se sienta cada vez más nervioso.
Sin embargo, siente una incomodidad rara, como si alguien lo observara y por eso mira de reojo vitrinas y reflejos.
Se dice a sí mismo que es solo estrés y sigue avanzando, intentando controlar su respiración.
El tráfico suena más fuerte de lo normal y eso aumenta la tensión, aunque no sabe explicar por qué se siente así.
En su mente repite con desespeación que no quiere problemas y hace todo lo posible para salir del callejón donde se encuentra.

Al doblar la esquina, un vagabundo se le atraviesa de forma agresiva, lo que sorprende a Joaquin.
Su aspecto refleja cansancio, pero su mirada demuestra una preocupación que lo supera. Joaquín intenta rodearlo, pero el hombre habla con urgencia y dice su nombre, y eso provoca que se detenga de golpe, como si le jalara el cuerpo.
Eso lo detiene porque nadie debería reconocerlo allí, y un escalofrío le recorre la nuca.
El vagabundo saca una credencial doblada, manchada y vieja, y la sostiene con manos temblorosas.
Joaquín distingue un sello borroso y siente inquietud inmediata, porque la credencial parece auténtica pese al daño.
El hombre susurra con seriedad que debe decidir rápido y Joaquín entiende que algo raro está por pasar.

Calle rumbo al trabajo

¿Qué hace Joaquín?

Opción A: Escucharlo un momento Opción B: Ignorarlo y seguir de largo