El interrogatorio se vuelve más intenso.
Las preguntas se repiten con variaciones para buscar contradicciones.
Joaquín responde mientras pierde seguridad en lo que dice.
El hombre del parche no se enfurece y eso lo inquieta.
Joaquín piensa con claridad que esto terminará mal si insiste y busca una salida.
Joaquín intenta corregirse y admitir que exageró.
Su explicación suena como un nuevo engaño.
El hombre del parche lo mira como si ya hubiera decidido.
Joaquín entiende que puede rendirse y confesar o sostener la mentira, elige con temor.