El hombre del parche se levanta.
Deja el puro en un cenicero y se acerca, Joaquín huele el humo en su ropa.
Dice que no necesita saber el secreto para desaparecer. Afirma que solo necesita convertirse en un problema.
Joaquín siente un frío subiendo por su espalda y tiene una fuerte sensación de náuseas.
Los guardias se acercan y la amenaza se vuelve real, Joaquín traga saliva.
Joaquín entiende que discutir no le da ninguna ventaja.
Joaquín intenta hablar pero su voz tiembla y eso lo hace sentirse frustrado.
El hombre lo observa como si esperara que se quebrara.
Le repite que cooperar lo vuelve un accidente olvidable, mientras que intentar mentir lo vuelve un ejemplo.
Joaquín se siente enojado por estar atrapado en algo que no provocó y aprieta los puños.
Aun así, sabe que todavía hay una salida si actúa con inteligencia y respira para calmarse.
Joaquín decide su siguiente paso.